Incontinencia Urinaria y Retención de Orina
La alteración de la función de la vejiga, denominada vejiga neurogénica, es frecuente en los niño/as con SNI. Se produce cuando la entrada del sistema nervioso a los músculos de la pared de la vejiga está alterada. Los niño/as pueden sentir la necesidad de orinar con frecuencia (vejiga hiperactiva) o pueden no orinar con la frecuencia suficiente (vejiga hipoactiva). La retención de orina, o el vaciado incompleto de la vejiga, expone a los niño/as a un mayor riesgo de sufrir infecciones del tracto urinario y de la vejiga, cálculos renales y lesiones renales.
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Un especialista interdisciplinario que ayuda a gestionar los desafíos médicos, sociales y emocionales de la atención compleja y/o a largo plazo.
Especialista cuyo objetivo es mejorar la calidad de vida de sus pacientes a lo largo de su enfermedad independientemente del estadio, aliviando el dolor y otros síntomas de esa enfermedad.
Un profesional médico que practica la medicina general.
Un médico que diagnostica, trata y controla problemas renales.
Médico especialista en el diagnóstico y tratamiento de trastornos del sistema y funciones urinarias.
El médico de cabecera de su hijo/a puede evaluar si existe una infección del tracto urinario o de la vejiga. Un urólogo puede evaluar la función de la vejiga. Un nefrólogo puede evaluar el impacto en los riñones. Los clínicos de cuidados complejos y cuidados paliativos pueden ayudar a ajustar el plan de cuidados durante el declive.
Lo Que Su Hijo/Hija Puede Experimentar
Los niño/as aprenden a controlar la vejiga a medida que maduran, normalmente entre los dos y los tres años. Muchos niño/as con SNI nunca alcanzan la etapa de desarrollo que les permitiría tener control sobre su vejiga. Esta incapacidad, denominada incontinencia, interfiere en la capacidad del niño/a para aprender a ir al baño. Algunos pueden adiestrarse inicialmente, pero, a medida que la condición subyacente empeora, la mensajería entre el cerebro y la vejiga se deteriora y pierden la capacidad de controlar la vejiga.
Retención Urinaria
Una vejiga hipoactiva puede provocar retención urinaria. Esto significa que las contracciones de los músculos de la pared de la vejiga no están coordinadas con los músculos del esfínter que necesitan relajarse para dejar salir la orina de la vejiga. Se sospecha que existe retención urinaria cuando la vejiga se llena demasiado y se distiende (se hincha), porque no puede iniciar el vaciado o no se vacía por completo.
Entre los problemas que pueden derivarse de la retención de orina, o del tiempo prolongado entre cada evacuación o vaciado de orina, se incluyen las infecciones del tracto urinario o de la vejiga, el agrandamiento de la vejiga y los daños en la pared de la vejiga si no se identifica y trata la presión elevada en la vejiga. Un cálculo renal también podría estar bloqueando el flujo de orina. Informe al equipo médico si su hijo/a pasa más de ocho horas entre vaciados. El equipo médico le preguntará si su hijo/a padece de estreñimiento, ya que esto puede interferir en el vaciado de la orina de la vejiga. También pueden plantearse remitir a su hijo/a a un urólogo.
Pruebas y Cateterismo
El urólogo revisará la frecuencia con la que su hijo/a vacía (orina) y le preguntará si ha tenido alguna vez una infección de vejiga. Entre las pruebas que se planteará se incluye una ecografía para evaluar la anatomía de los riñones, la vejiga y los conductos por los que pasa la orina entre los órganos. Podría solicitarse una prueba que mide la función de la vejiga, denominada prueba urodinámica. Esta prueba puede medir la cantidad de orina que puede contener la vejiga, la presión dentro de la vejiga y lo bien que se vacía la vejiga cuando está llena. Esta prueba requiere colocar un pequeño tubo (catéter) en la vejiga y el recto para llenar la vejiga y medir las presiones dentro de la vejiga y el abdomen.
El urólogo utilizará esta información y considerará si es necesaria alguna intervención. El tratamiento podría incluir medicación, en función de los resultados de las pruebas. Podría recomendarse un cateterismo intermitente limpio (CIL). El CIL consiste en utilizar una sonda fina y flexible que se introduce a través de la uretra, el conducto por el que la orina sale del cuerpo, hasta la vejiga para drenar la orina. Si es necesario, recibirá entrenamiento e información sobre cómo obtener los suministros necesarios. En algunas situaciones en las que la CIL no es factible o posible, puede realizarse una intervención quirúrgica para desviar la orina a una estoma. La orina se recoge entonces en una bolsa especial que se adhiere a la piel denominada estoma.
Muchos padres expresan sentirse atrapados en casa o agotados de planificar las necesidades de aseo de su hijo/a. También expresan un sentimiento de alteridad, ya que nuestro mundo no está bien preparado para acomodarse a los retos que supone cuidar de un niño/a mayor e incontinente. Otros padres suelen ser las mejores fuentes para encontrar formas creativas de aminorar algunos de los retos de tener un/a hijo/a incontinente, y a menudo son la mejor fuente para validar sus sentimientos y encontrar apoyo emocional.
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