Sociedad Matrimonial
Tener un/ahijo/adiagnosticado de SNI puede ser la primera vez que usted y su pareja comopadres se enfrentan juntos a un estrés tan extremo y a una toma de decisiones tan compleja. Puede llevar tiempo procesar sus emociones y descubrir los estilos de afrontamiento ycomunicación de cada uno. Aprender a comprender y apreciar las necesidades del otro leayudará a mantener su compromiso y a cuidar de su pareja, y a encontrar más fuerza y valorpara seguir adelante.
Tu equipo:
Un miembro del clero que es responsable de las necesidades religiosas de una organización y/o sus integrantes.
Un individuo que lidera y/o guía a personas o grupos que enfrentan experiencias y desafíos de la vida.
Un profesional de la salud mental que utiliza evaluaciones psicológicas y psicoterapia para ayudar a las personas a aprender a afrontar mejor la situación.
Un profesional capacitado que trabaja con personas, grupos y comunidades para ayudarlos a mejorar sus vidas.
Usted y su pareja involucrada con el niño/a son el equipo principal. Un psicólogo, un trabajador social, un capellán y/o un líder espiritual pueden proporcionar un espacio neutral para hablar de los problemas y las preocupaciones, juntos o por separado, o ambos. Para algunas personas, un amigo o pariente de confianza que escuche bien marca la diferencia.
Lo Que Su Familia Puede Experimentar
Que a su hijo/a le diagnostiquen un SNI es una de las experiencias más estresantes a las que se enfrentará. Tanto si el diagnóstico era esperado como si fue un descubrimiento largo y tendido, los primeros días son un tiempo de ajuste que puede hacer aflorar todo tipo de sentimientos nuevos en su relación. Quizás haya oído que una enfermedad grave o la muerte de un hijo/a pueden hacer que las familias se desmoronen, que los matrimonios fracasen. Sin embargo, muchas parejas sobreviven e incluso se sientan más unidos a través de su experiencia única compartida. Sepa también que algunos estudios demuestran que los padres de niños gravemente enfermos no tienen más probabilidades de acabar divorciados que los otros padres.
Las familias existen en todo tipo de manera y forma. Las responsabilidades de cuidar de sus otros hijo/as, si los tiene, pueden pesarle mucho durante este tiempo. Es posible que sus funciones como madre/padre cambien mientras intenta hacer frente a otras responsabilidades y compromisos, como el trabajo. Es posible que recurra a amigos o parientes para que le proporcionen comidas, le lleven en coche o le atiendan en otras necesidades cotidianas. Sus hijo/as pueden expresar miedo, tristeza, celos, frustración. Querrá discutir cómo asegurarse de que los hermanos se sientan vistos y queridos.
Las relaciones de coparentalidad sanas y útiles también son posibles si los padres no viven juntos. Discuta cómo van a trabajar juntos en la toma de decisiones. Asegúrese de que todos disponen de la misma información sobre el estado del niño y de que han acordado un protocolo para casos de emergencia.
Sea cual sea el caso, es fundamental que los miembros de la pareja tengan claros entre sí los objetivos de los cuidados para el niño. Si hay diferencias de opinión o de objetivos entre los cuidadores, una discusión facilitada y mediada por un clínico, por ejemplo, un clínico de cuidados paliativos o un terapeuta, puede ayudar a que todos discutan las preocupaciones, se sientan escuchados y, con el tiempo, lleguen a una solución aceptable.
Superando las Diferencias en la Comunicación
A veces sus diferencias, grandes o pequeñas, harán que la toma de decisiones sea más difícil. En esos momentos puede sentirse muy vulnerable. Usted y su pareja pueden apoyarse mejor cuando reconocen que están juntos en esto y que cada uno intenta hacer lo que es mejor. Si no está seguro de cómo comunicarse, o si le preocupa cómo sus diferencias están afectando a su relación, una tercera persona puede serle útil.
Puede haber suposiciones y expectativas que sean difíciles de expresar y de escuchar. Sus diferentes puntos de vista y/o diferentes maneras de enfocar las cosas pueden causar tensiones en la pareja. Uno de ustedes quiere buscar información; el otro puede no quererla. Uno puede querer pensar en el peor de los casos; el otro puede preferir pensar sólo de un modo extremadamente esperanzador. Uno puede querer comunicar ampliamente a familiares y amigos; el otro puede ansiar la privacidad y resentirse por lo que siente como una intrusión. En la mayoría de los casos, una forma no es mejor que la otra. Se trata más bien de preferencias personales. Ser capaz de comunicar sus preferencias a su pareja en la crianza de los hijo/as y que ésta pueda comunicarle las suyas es importante para construir un entendimiento mutuo, de modo que puedan avanzar juntos con la mayor armonía y la menor frustración posible.
Puede que no sepa cómo comunicar sus sentimientos y esto puede hacerle sentir vulnerable. También puede ser el caso de su pareja. Aquí es cuando una tercera parte, una persona neutral como un consejero o terapeuta, puede ser útil. Esta persona crea un espacio en el que hay oportunidad para que todos hablen y se escuchen, y tiempo para analizar juntos con detenimiento un asunto difícil.
Definición de Tareas y Funciones
Es importante reconocer desde el principio que ninguno de ustedes puede hacerlo todo, ni estar en varios sitios al mismo tiempo. Los esfuerzos de cada uno son una contribución importante a la unidad familiar. Aceptar y hablar de la división del trabajo puede ayudar mucho. Usted y su pareja pueden apoyarse mejor el uno al otro cuando son capaces de reconocer abiertamente lo que cada uno aporta, y reconociendo que están juntos en esto.
Apoyarse mutuamente en esta jornada puede ser un reto, pero es lo mejor para todos. Háganse un hueco, si no juntos, sí por teléfono, mensaje de texto o vídeo, para comunicarse sobre lo que ocurre y cómo se siente cada uno. La tecnología también puede ayudarles a usted y a su pareja a participar en conversaciones y acontecimientos en tiempo real en casa y en el hospital, cuando de otro modo no es posible estar juntos.
En esta situación estresante es útil tener en cuenta que ambos están de duelo y aprendiendo a navegar por este mundo nuevo e inesperado, y que no se puede esperar que dos personas reaccionen de la misma manera. También puede ser útil recordar que puede experimentar sentimientos diferentes en momentos distintos, y que esos sentimientos no siempre estén alineados. Lo mismo puede decirse de sus estilos de afrontamiento y de sus objetivos para su hijo/a y su familia.
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