Apoyando a los Hermano/as
Toda la unidad familiar se ve afectada por el diagnóstico de una enfermedad grave. Usted puede preocuparse por la crianza de sus otros hijo/as cuando gran parte de su energía y emociones se centran en el niño/a enfermo/a. Los hermano/as pueden preocuparse por usted, por su(s) hermano/a(s) y por el futuro de la familia. Puede comprender mejor su experiencia y fortalecer sus relaciones siendo consciente de sus preocupaciones, identificando los comportamientos que indican sus preocupaciones, hablando juntos y buscando apoyo externo si es necesario.
Tu equipo:
Un miembro del clero que es responsable de las necesidades religiosas de una organización y/o sus integrantes.
Un profesional de atención médica pediátrica que trabaja con niños y familias para ayudarlos a afrontar enfermedades, lesiones y otras experiencias médicas.
Un profesional de la salud mental que se especializa en duelo y pérdida.
Persona que brinda ayuda y asesoramiento a los estudiantes sobre decisiones educativas y personales.
Persona capacitada para cuidar a los enfermos, especialmente en un hospital.
Especialista cuyo objetivo es mejorar la calidad de vida de sus pacientes a lo largo de su enfermedad independientemente del estadio, aliviando el dolor y otros síntomas de esa enfermedad.
Un profesional médico que practica la medicina general.
Un profesional de la salud mental que utiliza evaluaciones psicológicas y psicoterapia para ayudar a las personas a aprender a afrontar mejor la situación.
Un profesional capacitado que trabaja con personas, grupos y comunidades para ayudarlos a mejorar sus vidas.
Un individuo que lidera y/o guía a personas o grupos que enfrentan experiencias y desafíos de la vida.
Un educador.
Un proveedor de cuidados paliativos, un psicólogo, un trabajador social, un capellán, un consejero de duelo y/o un líder espiritual pueden ayudar a identificar los problemas y a hablar sobre las preocupaciones. Un especialista en vida infantil puede ayudar a crear momentos de conexión. El médico de cabecera de su hijo/a conoce a la familia y puede ofrecer su punto de vista. Un profesor, orientador, enfermero escolar u otro miembro del personal de confianza puede apoyar a los hermano/as y ser un punto de contacto importante para usted.
What Your Family May Experience
No hay forma de ver por dentro lo que puede estar sintiendo un hermano/a y, desde luego, no todos los hermano/as sienten o experimentan las cosas de la misma manera. Incluso los de una misma familia pueden tener reacciones muy diferentes ante la convivencia con un hermano/a con SNI, y esas reacciones pueden cambiar con el tiempo.
Desde luego, no es raro que los niño/as tengan su propia interpretación de los acontecimientos y sus propias inquietudes y preocupaciones. Tendrán preguntas. Algunos pueden ser muy directos con sus preguntas, mientras que otros pueden ser más reservados o incluso pueden optar por guardarse sus preguntas para sí mismos (o buscar información fuera de casa). Es importante responder de la forma más completa y sincera posible. Sus respuestas serán mejores cuando responda sólo a lo que se le pregunta. Una estrategia útil para comprender mejor lo que realmente le están preguntando es responder a su pregunta con otra pregunta. Por ejemplo, intente responder: “Es una gran pregunta. ¿Qué opina usted?”.
Esta estrategia le permite conocer lo que su hijo/a ya sabe o ha previsto, y responder adecuadamente. Si los hermano/as nunca preguntan, bríndeles oportunidades y manténgalos al corriente de la situación. Recuerde también que está bien ser sincero sobre el hecho de no saber las respuestas. Su pediatra o un trabajador social pueden ayudarle con el lenguaje si es necesario.
Tiempo Para los Hermano/as
Nadie puede estar en dos sitios a la vez, y puede que le resulte difícil dejar a su hijo/a enfermo para poder pasar tiempo con sus otros hijo/as. Pero no hace falta decir que es importante dedicar tiempo sólo a los hermano/as. Recuerde que está haciendo todo lo que puede. Sus hijo/as lo ven, y nunca está de más reconocer con calma el impacto que las exigencias de la situación están teniendo en todos.
Intente que al menos uno de los cuidadores asista a los actos escolares y deportivos, recitales u otros días especiales siempre que sea posible. Considere la posibilidad de planificar salidas especiales, o “citas” regulares sólo con usted y el hermano/a o hermano/as para hacer algo divertido juntos. Habrá ocasiones en que estas cosas no sean posibles, y puede que se sienta al límite tratando de ser el mejor madre/padre posible para todos sus hijo/as. Sepa que hacer el esfuerzo siempre que pueda, y hablar con los hermano/as abierta y honestamente cuando no pueda, le ayudará a mantener una conexión afectuosa en la que los hermano/as se sientan vistos y valorados.
Los niño/as toman sus señales de los adultos que les rodean. A menudo perciben la tristeza, la tensión o la preocupación, incluso cuando no se dice. Muchos niño/as quieren proteger y cuidar a sus padres. Este instinto puede hacer que se sientan responsables de las emociones de sus padres. Modelar expresiones sanas de las emociones ayudará a sus hijo/as a aprender que usted es abierto con sus sentimientos y que también acepta sus expresiones de sentimientos. Mantener conversaciones difíciles de un modo adecuado a su edad reforzará su confianza en usted y su vínculo con ellos. Disimular o descartar sus sentimientos, aunque quiera ser protectora, puede aumentar su ansiedad. Y, buscar apoyo señalará a sus hijo/as que es bueno reconocer los sentimientos y buscar ayuda si es necesario.
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