Bienestar del Cuidador
Es fácil para un cuidador dejar que el bienestar personal pase a un segundo plano. Su hijo/a puede tener necesidades médicas urgentes y/o crónicas y complejas. Debe gestionar las citas y los médicos y aprender nueva información sobre la enfermedad y el tratamiento médico, todo ello mientras atiende a otros miembros de la familia, el trabajo y/u otras responsabilidades. Puede que le parezca egoísta o imposible hacer cosas por usted mismo cuando los demás le necesitan, pero su bienestar también es importante. Cuando cuide de sí mismo/a, será más resiliente y podrá cuidar mejor de su hijo/a y de su familia.
Tu equipo:
Persona que asiste a enfermeras profesionales.
Un miembro del clero que es responsable de las necesidades religiosas de una organización y/o sus integrantes.
Persona capacitada para cuidar a los enfermos, especialmente en un hospital.
Un profesional de atención médica pediátrica que trabaja con niños y familias para ayudarlos a afrontar enfermedades, lesiones y otras experiencias médicas.
Un individuo que lidera y/o guía a personas o grupos que enfrentan experiencias y desafíos de la vida.
Un profesional de la salud mental que utiliza evaluaciones psicológicas y psicoterapia para ayudar a las personas a aprender a afrontar mejor la situación.
Un profesional capacitado que trabaja con personas, grupos y comunidades para ayudarlos a mejorar sus vidas.
Un psicólogo, un trabajador social, un capellán, un líder espiritual o su médico de cabecera pueden ofrecerle un espacio para hablar de sus problemas y preocupaciones y ayudarle a desarrollar ideas y estrategias para incorporar el autocuidado a su vida cotidiana. Durante las estadías en el hospital, una enfermera, un auxiliar de enfermería o un especialista en vida infantil pueden cuidar de su hijo/a mientras usted se toma un breve descanso. Un amigo de confianza o miembro de la familia también puede proporcionarle periodos de respiro.
A veces puede sentirse culpable por dejar a su hijo/a y también culpable o triste por no poder pasar más tiempo con otras personas de su vida. Dedicar tiempo a sí mismo/a puede parecer egoísta, lo que agrava cualquier sentimiento de culpa. Es más fácil comprometerse con el autocuidado cuando es capaz de reconocer sus sentimientos y necesidades. Por ejemplo, si está enfadado, puede haber sentimientos subyacentes de resentimiento, decepción o pena. A medida que examine las emociones que surgen, irá comprendiendo lo que puede hacer para ayudarse. Y recuerde: dedicarse tiempo a sí mismo/a le ayudará a estar más tranquilo y a ser un cuidador más paciente. Esta idea puede ayudarle a ver el autocuidado como una prioridad y no como un capricho.
Lo Que Su Familia Puede Experimentar
Céntrese en Usted
Cuando su tiempo y energía están tan centrados en el cuidado de su hijo/a, la mera idea del autocuidado puede parecer autoindulgente. Cualquier preocupación que tenga por no poder atender a otros en su vida puede agravar este sentimiento y aumentar su sentimiento de culpa ante la perspectiva del autocuidado. Pero el autocuidado no es egoísta. Darse tiempo para sí mismo/a le ayudará a estar más tranquila y a ser más paciente. A final de cuenta, cuidar de sí mismo/a es cuidar de su familia.
Tal vez le preocupe que el autocuidado sea demasiado caro o le lleve demasiado tiempo. Puede que piense que su tiempo (o su dinero) está mejor empleado haciendo otras cosas. De hecho, ocuparse de su bienestar no tiene por qué llevarle mucho tiempo o gastos. Al examinar el papel del autocuidado en su vida, es una buena idea preguntarse: “¿Cómo estoy? ¿Cómo me encuentro realmente?”. Intente etiquetar sus sentimientos con precisión, de modo que pueda profundizar en la comprensión de sus sentimientos y sus necesidades. Si está enfadado, ¿es sólo eso? ¿O podría describirse mejor su sentimiento como resentimiento, decepción, pena? Poner nombre a sus emociones es una vía para identificar lo que puede hacer para ayudarse a sentirse mejor.
La mayoría de los padres de niño/as con SNI necesitan cuidado de respiro constante y de alta calidad, que les permita descansar de verdad y restablecerse. Desgraciadamente, el cuidado de respiro no suele ser una opción. Ante esta realidad, puede que tenga que ser creativo para conseguir pequeños momentos de autocuidado. Incluso unos minutos al día centrados en su propio bienestar pueden ser rejuvenecedores. Con el tiempo, estos pequeños momentos de rejuvenecimiento, encadenados, pueden ayudarle a mantener el nivel de bienestar físico y mental que necesita para estar presente y seguir adelante.
Ideas Para el Autocuidado
El objetivo es encontrar formas sencillas y fáciles de incorporar el autocuidado a su rutina diaria. A veces es el acto más sencillo el que nos proporciona una energía renovada. ¿Qué le gusta o desea explorar?Algunas opciones:
- Estimulación intelectual y formas creativas de expresarse: Leer y/o participar en un club de lectura, iniciar o seguir una afición
- Movimiento físico y ejercicio: Caminar, ir de excursión, montar en bicicleta, bailar, hacer ejercicio
- Conectarse con los demás: Reunirse o hablar con un amigo, voluntariado, grupos de apoyo en línea o en persona
- Apoyo emocional: Terapia en persona o telesalud
- Descanso y rejuvenecimiento: Dormir la siesta mientras su hijo/a lo hace, comer alimentos saludables o incluso simplemente tomar una ducha y vestirse para el día.
Confiar Su Hijo/a a Otras Personas
Puede creer que no hay nadie más que pueda cuidar de su hijo/a y que usted es el único que puede hacerlo. También puede creer que su hijo/a se sentirá abandonado si usted le deja, aunque sea por breves periodos de tiempo. Tener estas creencias es natural y comprensible. Sin embargo, puede ser útil considerar pequeñas formas de cambiar su forma de pensar. Si su hijo/a está en el hospital, hay enfermeras y auxiliares cerca cuyo trabajo es mantenerlo a salvo. Es probable que llegue a conocerlos y a confiar en ellos, de modo que pueda abandonar cómodamente la cabecera de la cama durante breves periodos de tiempo. Si su hijo/a está en casa, es posible que haya un cuidador o un familiar que esté en casa al mismo tiempo. Ellos pueden mantener seguro a su hijo/a mientras usted se toma un descanso y hace algo por sí mismo/a.
El Trabajo Como Autocuidado
El trabajo también puede ser una forma de autocuidado. La mayoría de nosotros trabajamos porque necesitamos, o queremos, ganarnos la vida para nosotros y nuestras familias. Pero para muchos, el trabajo es también una parte importante de nuestra identidad. Valoramos las contribuciones que hacemos; valoramos a nuestros colegas y las colaboraciones. El trabajo también presenta oportunidades para aprender nuevos conceptos y nuevas habilidades y para expresarnos fuera de ser padres. Éstas también pueden ser formas de autocuidado.
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