Hermanos
Cada miembro de tu familia experimentará esta pérdida , cada uno a su manera. La respuesta de su(s) otro(s) hijo/a(s) puede no ser como la suya. Muy a menudo, los padres se sienten presionados para gestionar las responsabilidades normales de criar a sus otros hijo/as mientras atienden a su propio dolor. Es mucho trabajo. Aunque los niño/as pueden ser muy resistentes, la forma en que los padres afrontan la pérdida de su hijo/a influye directamente en la evolución de sus Hermano/as. Y cuanto más vea que los Hermano/as lo llevan bien, más reconfortado y confiado se sentirá.
Tu equipo:
Un profesional de la salud mental que utiliza evaluaciones psicológicas y psicoterapia para ayudar a las personas a aprender a afrontar mejor la situación.
Un profesional capacitado que trabaja con personas, grupos y comunidades para ayudarlos a mejorar sus vidas.
Un miembro del clero que es responsable de las necesidades religiosas de una organización y/o sus integrantes.
Un individuo que lidera y/o guía a personas o grupos que enfrentan experiencias y desafíos de la vida.
Un profesional de la salud mental que se especializa en duelo y pérdida.
Especialista cuyo objetivo es mejorar la calidad de vida de sus pacientes a lo largo de su enfermedad independientemente del estadio, aliviando el dolor y otros síntomas de esa enfermedad.
Un profesional de atención médica pediátrica que trabaja con niños y familias para ayudarlos a afrontar enfermedades, lesiones y otras experiencias médicas.
Un profesional médico que practica la medicina general.
Persona capacitada para cuidar a los enfermos, especialmente en un hospital.
Persona que brinda ayuda y asesoramiento a los estudiantes sobre decisiones educativas y personales.
Un educador.
Un psicólogo, un trabajador social, un capellán y/o un líder espiritual pueden proporcionar un espacio seguro para que los hermano/as hablen y compartan sus sentimientos. Un consejero de duelo puede ayudar a procesar las emociones fuertes. Los médicos de cuidados paliativos y los especialistas en vida infantil pueden ofrecer formas de hablar con los Hermano/as adaptadas a su edad y facilitar momentos especiales y la creación de recuerdos. El médico de cabecera de su hijo/a puede ofrecer una comprensión más profunda de la familia. La enfermera del colegio, el orientador o el profesor pueden ofrecer apoyo. La conexión con otras familias que han perdido a un hijo/a puede ser útil.
Todas las personas experimentan pérdidas, incluso los niño/as más pequeños. Su sentido de lo que “se supone” que debe ser la vida ha cambiado . La etapa de desarrollo, el nivel cognitivo, las experiencias vitales, las pérdidas del pasado y otros tipos de exposición a la muerte pueden influir en la comprensión del niño/a. La crianza de los hijo/as puede parecer una carga extraordinaria, especialmente cuando uno mismo está de duelo. Como cuestión práctica, puede utilizar su comprensión de cómo los niño/as perciben y reaccionan ante la muerte para abordar este tema y apoyar a los hermano/as de maneras que sean apropiadas para su desarrollo y útiles. La guía de Courageous Parents Network “Cuidando a los Hermano/as Sobrevivientes” es un recurso muy completo para abordar las delicadas cuestiones que pueden surgir.
Teniendo en cuenta que cada niño/a se desarrolla de forma diferente, a continuación se ofrecen algunas pautas generales sobre cómo los niño/as afrontan el duelo en las distintas etapas:
- Los bebés no tienen una comprensión cognitiva de la muerte, pero sufren. Pueden experimentar la muerte como una separación y, a menudo, perciben el estado emocional de su cuidador. Puede haber cambios en su alimentación, sueño u otros comportamientos. Es importante mantener las rutinas y evitar la separación siempre que sea posible.
- Los niño/as en edad preescolar (de 2 a 5 años) ven la muerte como algo temporal y reversible. A esta edad comienza el pensamiento mágico (alrededor de los 5 años), por lo que los niño/as pueden creer que una muerte es el resultado de algo que hicieron o dejaron de hacer, o que de alguna manera ellos causaron la muerte.
- Los niño/as de 6 a 9 años, al igual que los más pequeños, son pensadores concretos. Todavía no entienden que la muerte es permanente. Les puede preocupar que les ocurra a ellos o a alguien que conozcan.
- Los niño/as de 9 a 11 años siguen siendo pensadores concretos. Tienen cierta capacidad para ponerse en el lugar de otras personas y pueden tener la sensación de que los demás pueden morir.
- Alrededor de los 12 años, los niño/as empiezan a tener un pensamiento abstracto y llegan a comprender que la muerte es definitiva, irreversible y que le ocurrirá a todo el mundo.
- La adolescencia tiene muchas fases y cada una de ellas puede conllevar respuestas diferentes.
– Connor, hermano de Lauren
Cómo se Manifiesta el Duelo en los Niño/as
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Mantener Abierto el Diálogo
Como siempre ha sido cierto a lo largo de este viaje, es de vital importancia que cuide de si mismo. Mantenerse fuerte y resistente, emocional y físicamente, es un regalo tanto para usted como para los demás que no sólo le necesitan, sino que le quieren y se preocupan por usted.
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