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Relacion De Padres

La muerte de un hijo/a es una de las experiencias más estresantes. Tanto si la trayectoria ha sido larga como si ha sido corta, la experiencia de procesar la pérdida y el duelo puede hacer aflorar todo tipo de sentimientos nuevos en su relación. Tal vez haya oído que la enfermedad o la muerte de un hijo/a pueden hacer que las familias se desmoronen, que los matrimonios fracasen. Las investigaciones, por limitadas que sean, indican que en la mayoría de las familias no es así. Junto a todas estas diferencias y tensiones, puede que descubra que se sienten más cercanos el uno al otro. Establecer un entendimiento mutuo sienta las bases de la trayectoria.

Tu equipo:

Psicólogo

Un profesional de la salud mental que utiliza evaluaciones psicológicas y psicoterapia para ayudar a las personas a aprender a afrontar mejor la situación.

Trabajador Social

Un profesional capacitado que trabaja con personas, grupos y comunidades para ayudarlos a mejorar sus vidas.

Capellán

Un miembro del clero que es responsable de las necesidades religiosas de una organización y/o sus integrantes.

Líder Espiritual

Un individuo que lidera y/o guía a personas o grupos que enfrentan experiencias y desafíos de la vida.

Usted y supareja son el equipo principal. Un psicólogo, un trabajador social, un capellán y/o un líder espiritual pueden proporcionar un espacio neutral para hablar de sus sentimientos, problemas y preocupaciones, juntos o por separado, o ambos. Para algunas personas, un amigo o familiar de confianza que escuche bien hace la diferencia.

Por muy largo que sea el camino hacia la muerte de tu hijo/a, y por muy preparados que usted y su familia se sientan, la realidad puede golpear a cada persona de forma diferente. Afectará a cada uno a su manera, y a su relación con el hijo/a fallecido, dependiendo de su experiencias en la vida y de su sistema de creencias. Sólo una cosa es cierta: navegar juntos por esta nueva realidad requerirá una comunicación abierta basada en el amor, la paciencia y el respeto por el proceso.

Usted y su pareja pueden experimentar una serie de sentimientos: tristeza, ira, depresión, ansiedad, confusión, irritación, frustración, miedo, culpa, alivio. Algunos son más difíciles de compartir o más difíciles de explicar. Los sentimientos pueden estar dirigidos al otro o simplemente a la situación. A veces también puede sentirse muy enfadado consigo mismo, preocupado por no haber hecho lo mejor por su hijo/a, por sus otros hijo/as si los tiene, y por su pareja.

A veces, las diferencias en la forma de vivir el duelo pueden resultar preocupantes. Sus diferentes puntos de vista y/o diferentes maneras de enfocar las cosas pueden causar tensiones en la pareja. En la mayoría de los casos, una forma no es mejor que la otra. Usted y su  pareja podrán apoyarse mejor si reconoces que están juntos en esto y que cada uno intenta hacer lo mejor posible. La comprensión y el respeto mutuo son importantes para poder avanzar juntos con la mayor armonía y la menor frustración posible. 

Es difícil mostrar comprensión a tu cónyuge cuando estás tratando de entender tus propios sentimientos, la complejidad de tus sentimientos, y luego tratar de entrar en lo que están pasando y que ellos me hagan lo mismo a mí. Bueno, esa es una complejidad para la que yo no tenía la habilidad. Era una tensión para nosotros.

– Nate, padre de Joey

La Relación de Padres

Las responsabilidades de cuidar de sus otros hijo/as, si los tiene, pueden pesar mucho durante este tiempo y ejercer una presión adicional sobre el matrimonio/la pareja. Los Hermano/as en duelo pueden expresar miedo, tristeza, ira, soledad. Pueden desear más cercanía o más distancia. Usted querrá discutir cómo asegurarse de que los Hermano/as se sientan vistos y queridos. Es posible que necesite apoyo para ayudarles a volver con sus amigos y su comunidad.

Si los padres no viven juntos, también es posible establecer relaciones de coparentalidad sanas y útiles. Hablen de cómo se comunicarán sobre cómo van las cosas a lo largo del tiempo.

Definir Tareas y Roles

Sin duda, durante la enfermedad de su hijo/a descubrió que nadie puede hacerlo todo, ni estar en varios sitios al mismo tiempo. Ahora que ya no tiene responsabilidades con respecto a un hijo/a muy enfermo, es posible que descubra que otras personas de su vida esperan más de usted, o cosas diferentes de usted, tanto si se siente preparado para ello como si no. Si trabaja, es posible que en su lugar de trabajo le pidan más horas de su tiempo. Al mismo tiempo, tus otros hijo/as pueden necesitar o querer más atención.

Los esfuerzos de cada uno son una contribución importante a la unidad familiar. Aceptar y hablar de lo que es importante ayudará mucho. Usted y su pareja pueden apoyarse mejor cuando son capaces de reconocer continua y abiertamente lo que cada uno aporta, y reconociendo que están juntos en esto.

Encontrar Apoyo

Si no está seguro de cómo comunicarse, o si le preocupa cómo sus diferencias están afectando a su relación, una tercera persona puede ser de ayuda. Una persona neutral, como un consejero o un terapeuta, crea un espacio en el que todos tienen la oportunidad de hablar y escucharse, y tiempo para analizar juntos un asunto difícil.