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Subluxación Cadera y Dislocación

La articulación de la cadera soporta el peso del cuerpo y permite el movimiento de la parte superior de la pierna. Muchos niño/as con SNI desarrollan subluxación de cadera, lo que significa que la bola de la articulación de la cadera está parcialmente fuera de la cavidad de la cadera. La subluxación puede causar dolor, espasmos y dificultad para soportar el peso en el lado de la cadera afectada e incluso puede hacer que un niño previamente ambulatorio deje de serlo. En los niño/as no ambulatorios puede afectar al equilibrio al sentarse y dificultar las actividades cotidianas. Los niño/as con SNI suelen presentar anomalías de la marcha derivadas de otros problemas, por lo que la subluxación no puede detectarse necesariamente sólo por observación. El objetivo es evitar la subluxación completa de la articulación, que de lo contrario puede desarrollarse como una progresión gradual de la subluxación.

Tu equipo:

Cuidado Complejo / Atención Compleja

Un especialista interdisciplinario que ayuda a gestionar los desafíos médicos, sociales y emocionales de la atención compleja y/o a largo plazo.

Cuidados Paliativos

Especialista cuyo objetivo es mejorar la calidad de vida de sus pacientes a lo largo de su enfermedad independientemente del estadio, aliviando el dolor y otros síntomas de esa enfermedad.

Especialista en Medicina Física y Rehabilitación

Médico especialista en rehabilitación con el objetivo de restaurar y potenciar la capacidad funcional y mejorar la calidad de vida. Ver Ortesista.

Fisioterapeuta

Especialista en el tratamiento de enfermedades o lesiones mediante ejercicio para mejorar el movimiento y controlar el dolor.

Médico de Cabecera

Un profesional médico que practica la medicina general.

Ortopeda

Un médico especialista en el diagnóstico y tratamiento de afecciones musculoesqueléticas y el dolor resultante. Estos especialistas recomiendan tratamientos tanto quirúrgicos como no quirúrgicos.

El médico de cabecera de su hijo/a puede controlar los problemas ortopédicos emergentes. Los fisioterapeutas y terapeutas ocupacionales pueden acceder a las cuestiones ortopédicas, gestionar las necesidades terapéuticas y recomendar el equipo de posicionamiento óptimo. Un especialista en medicina física y rehabilitación o un ortopeda pueden vigilar los problemas musculoesqueléticos. Los clínicos de cuidados complejos y cuidados paliativos pueden evaluar el estado médico base y proporcionar apoyo para considerar opciones de tratamiento quirúrgico.

Lo Que Su Hijo/Hija Puede Experimentar

El seguimiento de la subluxación, llamado vigilancia de la cadera, puede comenzar después de que un médico de atención primaria o un fisioterapeuta haya observado un cambio en la amplitud de movimiento de las caderas, una diferencia en la longitud de las piernas o si una pierna empieza a girarse hacia dentro o hacia fuera. También los cuidadores pueden notar una capacidad limitada para mover la cadera durante los cuidados, o dolor al moverla. Un especialista en medicina física y rehabilitación o un ortopeda determinarán cómo deben monitorearse los cambios.

La espasticidad contribuye a la subluxación, por lo que el tratamiento de los problemas de cadera incluirá el tratamiento de la espasticidad de su hijo/a. Puede considerarse la cirugía si la comodidad de su hijo/a durante estar sentado no puede mejorarse con posiciones o sillas especializadas; si está perdiendo capacidad para mantenerse de pie en beneficio de la salud ósea; si el dolor no se controla bien de otro modo; y/o para mejorar el cuidado personal y la higiene.

Cualquier decisión sobre la cirugía es mejor tomarla con todo el equipo médico. El médico de cabecera de su hijo/a y/o el especialista en cuidados complejos pueden revisar el estado general de salud de su hijo/a, lo que es importante a la hora de evaluar los riesgos de la cirugía y el posible tiempo de recuperación. Pregunte a su equipo cuál es el mejor resultado posible, el peor resultado posible y el resultado más probable para su hijo/a. Otros especialistas pueden evaluar la estabilidad de cada problema médico. Por ejemplo, un neurólogo puede evaluar la estabilidad de las convulsiones; un neumólogo puede evaluar la salud respiratoria; un gastroenterólogo puede determinar si es probable que haya un impacto en la motilidad intestinal y/o un riesgo para la nutrición. Si usted y el equipo médico están de acuerdo en que la cirugía tiene sentido, esta evaluación completa guiará cómo optimizar la salud de su hijo/a antes y después de la intervención.

Toda cirugía implica la planificación de los cuidados tras ser dado de alta del hospital. Si usted y el equipo de cuidado se han decidido por la cirugía, estará pensando en lo que tendrá que hacer para preparar a su hijo/a y su espacio donde vaya a estar. Pregunte al equipo de cuidados y, si es posible, a otro madre/padre que haya tenido esta experiencia. Las preguntas podrían incluir:

  • ¿Cuánto tiempo permanecen en el hospital tras la operación los niño/as cuyo estado es como el de mi hijo/a? ¿Cuál es la estancia hospitalaria más larga que ha visto?
  • ¿Podré adaptarme a los cambios temporales de movilidad de mi hijo/a en casa o tendrá que pasar un tiempo en un centro de rehabilitación o residencial?
  • ¿Necesitaremos un equipo especial para transportar a nuestro hijo/a desde el hospital? ¿O para volver a las visitas a la clínica?
  • ¿Se necesitará algún equipamiento en casa, como una silla reclinable? ¿Cómo podemos obtenerlo?
  • ¿Cuánto dura el periodo de recuperación? ¿Es probable que nuestro hijo/a necesite más o menos tiempo?
  • ¿Cuánto tardará el niño en poder reanudar sus actividades normales, como ir al colegio o jugar?
  • ¿Habrá cambios en la forma de trasladar a nuestra hija a casa? ¿Cuánto tiempo será necesario?

Intentar mantener la capacidad ambulatoria de su hijo/a puede parecerle una responsabilidad especialmente abrumadora. Es posible que, a pesar de sus esfuerzos, la subluxación de su hijo/a progrese y llegue a ser incapaz de moverse sin apoyo. Se trata de una transición muy difícil tanto desde el punto de vista emocional como práctico, que repercutirá en la forma de cuidar a su hijo/a dentro y fuera del hogar. Es posible que usted y su co-cuidador, si lo tiene, necesiten hablar de sus sentimientos y preocupaciones con miembros del equipo médico que puedan ayudarles a aclarar qué es lo más importante para usted y su familia.