Irritabilidad
La irritabilidad o agitación es el estado de estar inquieto y no tranquilo, y es una señal de angustia. Los comportamientos típicos de angustia pueden incluir llanto, muecas, movimientos erráticos de las extremidades, agresividad, hiperactividad y disminución del sueño. La irritabilidad puede estar relacionada con una enfermedad o un problema agudo, como un dolor de muelas o una infección de oído, los efectos de la medicación, el aburrimiento o la frustración. El deterioro neurológico y la demencia también son motivos de irritabilidad continua.
Tu equipo:
Un especialista interdisciplinario que ayuda a gestionar los desafíos médicos, sociales y emocionales de la atención compleja y/o a largo plazo.
Especialista cuyo objetivo es mejorar la calidad de vida de sus pacientes a lo largo de su enfermedad independientemente del estadio, aliviando el dolor y otros síntomas de esa enfermedad.
Médico especialista en la evaluación, diagnóstico y tratamiento del dolor. También conocidos como especialistas en el manejo del dolor.
Un profesional médico que practica la medicina general.
El médico de cabecera de su hijo/a puede ayudar a evaluar si existen nuevos problemas cuando su hijo/a permanece irritable y parece sentir dolor. Los clínicos de cuidados complejos y cuidados paliativos aportan su experiencia en las causas de dolor persistente derivadas de la alteración del sistema nervioso y pueden revisar las estrategias de tratamiento de estos problemas. Un especialista en dolor puede diagnosticar y tratar muchas causas diferentes de dolor.
Lo Que Su Hijo/Hija Puede Experimentar
Se familiarizará con la forma en que su hijo/a indica sus necesidades físicas y emocionales, aunque esto puede llevar algún tiempo. Cuando su hijo/a esté irritable, es posible que note un cambio en su expresión facial y en su tono muscular. Pueden fruncir el ceño o hacer muecas. Pueden volverse acalorados o fríos. Puede que oiga gemidos suaves o llantos fuertes. Pueden mostrar comportamientos agresivos, como morder, arañar o pegar. Su hijo/a también puede desarrollar comportamientos únicos que indiquen que el dolor es la causa de la irritabilidad. Se familiarizará con ellos, del mismo modo que un madre/padre se familiariza con la forma en que los diferentes llantos de un bebé pueden indicar diferentes necesidades. Considere lo siguiente cuando intente acceder a la causa de la irritabilidad:
- Necesidades físicas: hambre, pañal sucio, estreñimiento o necesidad de defecar, estar demasiado caliente o frío, o necesidad de cambiar de posición.
- Necesidades emocionales: aburrimiento o necesidad de interacción, miedo o incertidumbre ante una situación o una persona nueva, frustración, ansiedad, depresión
La irritabilidad que persiste puede deberse a un dolor agudo o crónico, o posiblemente a ansiedad o depresión, según el nivel de desarrollo del niño. Por ejemplo, los niños con un nivel de desarrollo de 9-12 meses muestran ansiedad con los extraños, que puede ser calmada fácilmente por un cuidador conocido. La incapacidad para calmarse sugiere otra explicación. Los circuitos neurológicos del dolor y el estado de ánimo están estrechamente relacionados, por lo que su equipo de cuidados paliativos o su neurólogo pueden sugerirle estrategias para abordar cualquier problema relacionado con el estado de ánimo, así como con el dolor. Si su hijo/a expresa preocupación, o usted percibe preocupación en un niño no verbal, pida ideas a sus médicos.
La irritabilidad continuada también puede deberse a una enfermedad aguda que puede no presentar síntomas evidentes o visibles; por ejemplo, una infección de vejiga o una vejiga que no puede vaciarse y que ahora está demasiado llena. La demencia puede causar o aumentar la irritabilidad. Los efectos de la medicación también pueden causar irritabilidad, así que informe a su equipo médico si ha empezado a tomar algún medicamento recientemente o si le han aumentado la dosis.
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