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Cambios de Comportamiento y Demencia

En algunos niño/as con SNI se producen cambios de comportamiento, sobre todo en los que padecen condiciones progresivas que afectan a más partes del cerebro con el paso del tiempo. Algunos se vuelven más impulsivos o irritables, mientras que otros se vuelven menos comprometidos y activos. Algunos pueden perder la capacidad de controlar sus emociones o de completar tareas que antes podían realizar con facilidad. Los cambios físicos en el cuerpo, como problemas para tragar y caminar, convulsiones, espasticidad, pérdida de visión y audición, pueden acompañar a los cambios cognitivos y de comportamiento, haciendo que las circunstancias sean aún más difíciles de manejar. Algunos clínicos utilizan el diagnóstico de demencia para describir estos cambios de comportamiento en los niño/as. El término hace referencia a la pérdida de capacidades cognitivas, como pensar, recordar, planificar y resolver problemas.

Tu equipo:

Cuidado Complejo / Atención Compleja

Un especialista interdisciplinario que ayuda a gestionar los desafíos médicos, sociales y emocionales de la atención compleja y/o a largo plazo.

Cuidados Paliativos

Especialista cuyo objetivo es mejorar la calidad de vida de sus pacientes a lo largo de su enfermedad independientemente del estadio, aliviando el dolor y otros síntomas de esa enfermedad.

Fisioterapeuta

Especialista en el tratamiento de enfermedades o lesiones mediante ejercicio para mejorar el movimiento y controlar el dolor.

Médico de Cabecera

Un profesional médico que practica la medicina general.

Neurólogo

Un especialista en el manejo y tratamiento de condiciones neurológicas o problemas con el sistema nervioso.

Terapeuta Ocupacional

Un terapeuta que trata mediante el uso terapéutico de las actividades cotidianas. Ayudan a los pacientes a desarrollar, recuperarse, mejorar y mantener las habilidades necesarias para la vida y el trabajo diarios.

El médico de cabecera de su hijo/a y el clínico de cuidados complejos pueden evaluar otros problemas que empeoren la desregulación del comportamiento. Un neurólogo y un clínico de cuidados paliativos pueden considerar la medicación y recomendar estrategias para controlar el comportamiento desafiante. Un terapeuta ocupacional o un fisioterapeuta pueden sugerir ejercicios y modificaciones en el hogar para ayudar con las actividades de la vida diaria.

Lo Que Su Hijo/Hija Puede Experimentar

Los cambios de comportamiento pueden fluctuar, pero en algunos casos -la demencia en particular- son permanentes y pueden empeorar con el tiempo. Con la demencia se producen cambios en la capacidad del niño/a para pensar, aprender y actuar como ello/as mismos; con el tiempo, estas capacidades se pierden. Puede resultarle útil consultar con expertos en la enfermedad específica de su hijo/a, como médicos, organizaciones específicas relacionadas a la enfermedad y otros padres que tengan experiencia en la gestión de circunstancias similares.

Algunos niño/as muestran agitación y agresividad como parte de sus cambios de comportamiento. Los episodios pueden desencadenarse por malestar físico, factores ambientales o frustración por su incapacidad para comunicarse. Muchos padres consideran que controlar la agitación o la demencia es uno de los mayores desafíos en el cuidado de un niño/a con SNI, debido a la intensidad y la carga emocional de estos episodios. Algunas familias son capaces de adaptar su hogar para acomodar el comportamiento inquieto y también trabajan para encontrar estrategias que calmen o distraigan a su hijo/a (como un juguete favorito o un vídeo). Los medicamentos también pueden ayudar. 

El “sundowning” es el aumento de la agitación por la noche, y suele ocurrir con la demencia. Los cambios en la luz, los patrones de sueño y la fatiga pueden contribuir al “sundowning”. El uso de una lámpara de fototerapia, las siestas diurnas limitadas y el aumento de la actividad diurna pueden ayudar con el “sundowning”.

La risa o el llanto excesivos o incontrolables (denominados afecto pseudobulbar) pueden darse en algunos niño/as y confundirse con un trastorno del estado de ánimo, como la ansiedad o la depresión. Puede considerarse la medicación tras una evaluación exhaustiva.

Algunos niño/as con cambios de comportamiento alucinan, oyen o ven algo que en realidad no está sucediendo. Experimentamos el mundo a través de nuestros sentidos (vista, gusto, tacto, oído, olfato). En el SNI las vías que afectan a los sentidos están alteradas, lo que puede dificultar que el niño/acomprenda su entorno. Éste/a puede desorientarse o asustarse. En estas circunstancias pueden ser útiles las estrategias calmantes que utilizan señales táctiles o del entorno, como mantas preferidas, música tranquilizadora, etc.

Aunque los medicamentos pueden mejorar algunos comportamientos, las estrategias sin medicación pueden ser a veces más eficaces. Pueden incluir:

  • Cambiar el entorno de su hijo/a y/o elimine el ruido, la luz o el desorden para evitar la sobreestimulación.
  • Llevar a su hijo/a a dar un paseo. La actividad física puede mejorar el estado de ánimo, disminuir la ansiedad y aumentar el sueño.
  • Añadir masajes y terapia táctil, o simplemente proporcionando un masaje calmante de manos o pies.
  • Incorporar música suave y relajante (como la que se utiliza para meditar) a la rutina diaria de su hijo/a.
  • Experimentar con herramientas que calmen los sentidos: aromaterapia, cepillado del pelo, manta con peso, una actividad repetitiva que le guste a su hijo/a.
  • Distraer a su hijo/a con comida o una actividad favorita. Redirigir su atención puede tener un efecto tranquilizador.
  • Mantener rutinas para ayudar a reducir el estrés de su hijo/a.
  • Reconocer la frustración de su hijo/a: “Esto es duro. Estoy aquí contigo”. Su voz suave y tranquilizadora puede calmarles, y reconocer este reto le dará fuerzas a usted.
  • Establecer un contacto físico tranquilizador: abrazar a su hijo/a o sentarse y cogerle de la mano.

Ser testigo de cómo su hijo/a pierde funcionamiento cognitivo es quizá el aspecto más difícil de la jornada del SNI. La pérdida de habilidades puede producirse lentamente a lo largo del tiempo. Muchos padres lo describen como ver a su hijo/a desaparecer lentamente. Con cada pérdida es probable que experimente una nueva oleada de dolor, una tristeza por las cosas que su hijo/a era capaz de hacer antes. Reenfocar -pensar y centrarse en lo que su hijo/a aún puede hacer en vez de lo que no puede hacer- le ayudará a seguir viendo y atesorando las cualidades especiales que hacen que su hijo/a sea quien es.

Observar cómo un niño/a lucha por controlar su propio comportamiento puede ser especialmente perturbador. Algunos padres sienten tristeza por la frustración que parece experimentar el niño, o les preocupa que su hijo/a esté asustado por sus circunstancias. Los planes de tratamiento para los problemas de conducta pueden ser más difíciles de crear, porque el comportamiento puede estar influido por más de un problema. Puede tener la sensación de que el equipo médico de su hijo/a malinterpreta o minimiza sus preocupaciones. Un clínico de cuidados paliativos puede escuchar sus frustraciones, ayudarle a comunicar sus preocupaciones al equipo médico y sugerirle estrategias de afrontamiento. En algunos casos, los comportamientos pueden crear una amenaza para la seguridad del niño/a o de otros miembros de la familia, o simplemente resultar demasiado difíciles de manejar en el entorno doméstico. En tales situaciones, el cuidado de relevo organizado puede ser muy útil y puede ser importante discutir la posibilidad de un internamiento fuera del hogar con su equipo médico.

Recursos de la Courageous Parents Network (Ingles)


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