Colocación Fuera del Hogar
Sean cuales sean las circunstancias, la perspectiva de colocar a su hijo/a en un lugar fuera del hogar familiar puede ser desalentadora y perturbadora. Pero hay muchas razones para considerar la reubicación fuera del hogar familiar. Investigar y, si procede, elegir la reubicación fuera del hogar familiar es un jornada. No hay respuestas correctas o incorrectas. Prepararse con una comprensión de sus objetivos para su hijo/a y su familia, y de las opciones disponibles es un buen primer paso hacia el mejor resultado posible para toda la familia.
Tu equipo:
Un abogado.
Un miembro del clero que es responsable de las necesidades religiosas de una organización y/o sus integrantes.
Un profesional de servicios sociales que trabaja con familias para brindarles educación, apoyo y mediación.
Un individuo que lidera y/o guía a personas o grupos que enfrentan experiencias y desafíos de la vida.
Un profesional de la salud mental que utiliza evaluaciones psicológicas y psicoterapia para ayudar a las personas a aprender a afrontar mejor la situación.
Un profesional capacitado que trabaja con personas, grupos y comunidades para ayudarlos a mejorar sus vidas.
Un psicólogo, un trabajador social, un capellán y/o un líder espiritual pueden proporcionarle un espacio para hablar de sus emociones y preocupaciones. Un trabajador social puede ponerle en contacto con los recursos y servicios disponibles en su comunidad y asesorarle sobre los pasos prácticos y logísticos necesarios mientras explora sus opciones. Un abogado o defensor de la familia puede ayudarle a navegar por las políticas y los procedimientos en torno a la financiación, incluyendo la creación de un fideicomiso para necesidades especiales.
Lo Que Su Familia Puede Experimentar
Razones para Considerar la Reubicación
Una amplia gama de circunstancias puede llevar a su familia a pensar en la reubi cación fuera del hogar familiar. Su hijo/a puede tener una progresión de la enfermedad que le lleve a unas necesidades crecientes de cuidados. Estas necesidades, ya sean físicas, médicas o de comportamiento–o alguna combinación de ellas–pueden requerir cuidados más especializados de los que usted puede proporcionar en casa. A veces se produce un cambio en el estado base o un deterioro continuo de la salud que da lugar a la necesidad de cuidados médicos más intensivos de los que se pueden gestionar en casa, incluso con apoyo externo.
La consideración de la reubicación fuera del hogar familiar también puede estar motivada por un momento de cambio en las circunstancias familiares (por ejemplo, separación o divorcio de los padres, nacimiento, fallecimiento, hijos ya afuera de la casa (nido vacío)), o cuando existen otras consideraciones de salud en la familia. Además, los padres pueden preocuparse por quién cuidará de su hijo/a cuando ellos envejezcan o fallezcan. Esto puede ser especialmente cierto si la trayectoria de la enfermedad de su hijo/a es relativamente larga y se espera que alcance la adolescencia o llegue a ser adulto. Considerar la reubicación fuera del hogar familiar puede ayudar a aliviar esta preocupación sobre el futuro de su hijo/a.
A medida que explore las opciones, recuerde que puede llevar tiempo encontrar la que mejor opción que se adapte a sus necesidades. Dependiendo de las necesidades de su hijo/a, puede que descubra el entorno adecuado en su propia comunidad o que tenga que buscar cuidados en otro lugar. Busque orientación pero confíe en sus instintos como madre/padre. Es importante que encuentre un entorno que satisfaga las necesidades de su hijo/a, así como su necesidad de comunicarse y trabajar con el personal y el equipo de cuidados de un modo que le resulte cómodo.
Preguntas que Debe Hacer
Elegir un centro residencial o de cuidados prolongados para su hijo/a puede resultar difícil si no está seguro de lo que debe evaluar. Puede ser útil recopilar una lista de preguntas para hacer cuando investigue o entreviste a un centro en particular. Estas preguntas pueden incluir:
- ¿Cómo enfoca su equipo la atención al paciente?
- ¿Puede contarme un poco cómo es estar aquí, o ser una familia cuyo hijo/a está aquí?
- ¿Cómo se comunica el equipo de cuidados con los padres?
- Basándose en su conocimiento de las necesidades de mi hijo/a, ¿cómo beneficiaría a mi hijo/a su programa?
- ¿Tiene alguna preocupación sobre la participación de mi hijo/a en su programa?
Aunque sin duda entrará en muchos más detalles sobre su hijo/a y sus necesidades específicas cuando tome una decisión sobre la colocación fuera del hogar familiar, preguntas como éstas pueden ayudarle a tener una idea general de un centro cuando empiece a evaluar sus opciones.
A medida que explora la colocación fuera del hogar familiar, puede surgir una amplia gama de sentimientos y emociones. Anticiparlas y nombrarlas puede ser una herramienta útil para afrontarlas. Es habitual experimentar tristeza, pena e ira ante la situación. Por muy apropiado y afectuoso que sea el nuevo entorno, su hijo/a ya no vivirá en su casa. La vida que esperaba tener con su hijo/a vuelve a cambiar. Y junto con echar de menos a su hijo/a, tomar esta decisión puede ser un reconocimiento de que la enfermedad de su hijo/a está avanzando.
Puede sentir decepción o culpabilidad por no poder mantener a su hijo/a en casa, o ansiedad por ceder la responsabilidad de su cuidado. Al mismo tiempo, no es infrecuente sentir una sensación de alivio y paz.
Por muy racional–o incluso esencial–que sea su elección de una reubicación fuera del hogar familiar, es probable que su familia enfrente preguntas de los demás. Algunas personas, incluyendo la familia extensa, puede que le juzgen. Por muy doloroso que sea enfrentarse a esto, la cuestión más importante es si se trata de la elección correcta para su hijo/a y su familia.
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