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Pubertad Precoz


La regulación de la pubertad implica la producción de hormonas en el cerebro que luego estimulan los ovarios y los testículos. Los cambios en la regulación cerebral pueden iniciar este proceso antes en algunos niño/as con SNI. Se considera que la pubertad es precoz si los rasgos puberales aparecen antes de los ocho años en las niñas y de los nueve en los niño/as. Los rasgos puberales incluyen el vello axilar y púbico, el olor corporal, el acné, el engrosamiento de la voz, el desarrollo de los senos y el crecimiento de los testículos. La pubertad “temprana” se denomina pubertad precoz.

Tu equipo:

Endocrinólogo

Médico especialista en el diagnóstico y tratamiento de los trastornos de las glándulas endocrinas y las hormonas.

Médico de Cabecera

Un profesional médico que practica la medicina general.

El médico de cabecera de su hijo/a puede evaluar los cambios puberales precoces. Un endocrinólogo puede considerar la necesidad de realizar pruebas y explicar el motivo de la pubertad precoz.

Lo Que Su Hijo/Hija Puede Experimentar

La pubertad se desencadena en el cerebro cuando el hipotálamo libera una hormona a la glándula pituitaria. Ésta, a su vez, indica al cuerpo que empiece a producir estrógenos en las niñas y testosterona en los niños. Algunos niño/as con SNI presentan cambios más tempranos en la zona del cerebro que regula el inicio de la pubertad.
 
Tanto si la pubertad es precoz como si no, crea nuevas necesidades de cuidados y consideraciones. La pubertad dará lugar a respuestas masculinas normales, incluida la producción de vello corporal, erecciones durante el día y eyaculación durante el sueño (lo que se conoce como emisiones nocturnas o sueños húmedos). Para las niñas, el inicio de la pubertad traerá consigo el vello corporal, la menstruación y el desarrollo de los senos. Los comportamientos sexuales tanto en niños como en niñas, como la masturbación y tocarse los genitales (partes íntimas), pueden llegar a preocupar a los padres, dependiendo de la capacidad intelectual y motriz del niño/a. 

Los estirones que acompañan a la pubertad pueden preocuparle. Un niño/a más grande será más difícil de mover y manejar, y puede suponer un esfuerzo físico para los cuidadores. Muchas de las mismas cuestiones que se plantean al intentar prevenir las fracturas óseas también se aplican al crecimiento de su hijo/a. Un fisioterapeuta puede sugerir formas seguras de cambiar la ropa, los pañales y las compresas menstruales. A medida que su hijo/a crezca, puede preguntar por opciones de equipamiento como las grúas para pacientes (por ejemplo, la grúa Hoyer) para el hogar, aunque es posible que esto no funcione en todos los hogares. 

Algunos problemas pueden empeorar durante la pubertad, como las convulsiones, el dolor crónico debido a cambios en el sistema nervioso y la agitación general o los comportamientos difíciles. Los medicamentos que su hijo/a toleraba anteriormente o que trataban eficazmente otros problemas pueden reconsiderarse o ajustarse durante la pubertad. El equipo médico también puede sugerir la adición de un medicamento para tratar cualquier cambio de humor o comportamiento. También pueden ofrecer la opción de retrasar la pubertad con medicación. 

La pubertad precoz puede ser un reto, ya que tiene que prepararse mucho antes de lo que probablemente esperaba para los cambios físicos y emocionales que se están produciendo en su hijo/a. Es posible que le preocupe cómo pueden afectar los cambios hormonales al comportamiento, el crecimiento o el sueño de su hijo/a. Dado que la pubertad representa la entrada en la edad adulta, la pubertad precoz de su hijo/a también puede recordarle hitos del desarrollo que probablemente no alcanzará. Esto puede desencadenar emociones como tristeza, enfado, preocupación y pena. Son nuevos aspectos del duelo anticipatorio que probablemente experimentó en el momento del diagnóstico. 

La pubertad precoz suele significar que el crecimiento óseo termina antes y que su hijo/a será más pequeño que la mayoría de los niño/as típicos. Saber esto puede aliviarle, sobre todo si le preocupaba cómo va a cuidar a su hijo/a de tamaño adulto. Sin embargo, este conocimiento también puede causarle tristeza, ya que es posible que su hijo/a no alcance la misma estatura que otros niño/as o adolescentes.  

También puede preguntarse por las cuestiones prácticas que conlleva la pubertad, como el afeitado y la gestión de la menstruación. Comparta sus sentimientos con el equipo de su hijo/a. Ellos le sugerirán estrategias para afrontar tanto las emociones como estas nuevas responsabilidades. 

Algunas familias consideran que todo este cambio es demasiado perturbador y difícil de gestionar en casa, sobre todo porque afecta a otros miembros del hogar. Una opción que puede considerar es inscribir a su hijo/a en un programa de guardería o internarlo en una residencia. Un trabajador social o un “defensor” pueden ayudarle a explorar las opciones existentes en su comunidad.